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17 de abril de 2014

¿Qué le depara el futuro a la economía chilena?

    Chile en los últimos años ha sabido mantener un crecimiento económico sostenido y positivo; un desempeño bastante destacado cuando en el telón de fondo aparece una economía global debilitada donde persisten los signos de recesión. En este escenario cabe preguntarse: ¿Qué porción del desarrollo presente se puede proyectar al mediano y largo plazo?, ¿Cuál debería ser la posición del estado frente a una planeación estratégica de largo plazo a nivel país?, o bien desde una perspectiva bíblica: en el actual momento de vacas gordas ¿Hemos sabido cristalizar el boom económico en una participación exitosa del comercio de bienes y servicios de valor agregado, o en un incremento en la intensidad de conocimientos ligados a la producción, lo cual nos permitiría afrontar con cierta fortaleza un eventual futuro de vacas flacas?
    Desde la óptica de los procesos de largo plazo, un análisis sobre súperciclos de los precios nos puede ayudar a esbozar algunas consideraciones útiles para un país como el nuestro, es decir, extremadamente dependiente de los recursos naturales e históricamente vulnerable ante las eventualidades económicas de la economía mundial.
     El actual súperciclo del precio de los commodities: data aproximadamente desde el año 2.000 hasta el presente, y ha sido atribuido principalmente a las economías BRIC (Brasil, Rusia, India y China) pero especialmente a China, una economía particularmente intensiva en metales y energía debido a su rápida industrialización y urbanización. La gran demanda por commodities explica que el precio real de los metales y la energía más que se doblaron en 5 años desde 2003 al 2008[1].
    Según el economista José Antonio Ocampo: “Una implicancia que sigue del análisis (súperciclos) es que los países abundantes en recursos mineros deberían preocuparse de los ciclos de mediano plazo en el precio de los commodities para desarrollar políticas que aprovechen de las fases expansivas y tomar medidas de precaución contra las fases de contracción”.
    En estos momentos hay algunas razones para estar alerta. China está creciendo menos, lo cual ha redundado en que los precios del cobre han caído un 12% en lo que va del año. Lo anterior no significa que el súperciclo haya llegado a su fin, no obstante, da luces que inducen a pensar de que los valores récord de los commodities acontecidos en 2.008 son parte del pasado y que dadas las condiciones actuales, es muy poco probable que se vuelvan a repetir.
     Sea cual sea el futuro, lo cierto es que en nuestro país no ha existido una inversión de los excedentes del cobre en pos de crear nuevas capacidades productivas que reemplacen la bonanza de los precios del cobre cuando el boom definitivamente desaparezca.
     Ante esta situación, deberíamos exigir un rol mucho más activo de Estado en el desarrollo de una estrategia de largo plazo, permitiendo establecer los cambios estructurales necesarios para que la ciudadanía enfrente el futuro con un menor grado de incertidumbre. Concretamente, se torna crucial el desarrollo de una política industrial. Deberíamos avanzar hacia a una economía que se base más en recursos humanos y el conocimientos, en la creación de encadenamientos productivos y el desarrollo de una matriz exportadora más diversificada.
   A nivel mundial hay muchos estudios que muestran que mientras más diversificada y sofisticada es la mezcla de productos exportados, los países tienden a experimentar un crecimiento más rápido, con menos desigualdad y con mayor resistencia hacia shocks externos[2].
   Deberíamos incorporar la innovación como agente fundamental en la mejora de la productividad agregada, diversificar la economía hacia sectores que sean intensivos en el uso de conocimientos y disminuir la dependencia de unos pocos commodities.
     La evidencia internacional nos muestra que prácticamente todos los países que lograron avanzar hacia una estructura productiva diversificada, crecimiento sostenido de la productividad y niveles de bienestar significativos, han tenido políticas industriales muy activas. Países como Alemania o E.E.U.U, supuesto paraíso del laissez-faire, tienen un cuantioso impulso estatal a la investigación y desarrollo. Por otro lado, cabe destacar que según estudios del premio nobel Joseph Stiglitz: rendimiento de la inversión pública en ciencia y tecnología es mucho más alto que el de la inversión privada en esos campos[3].
     En nuestro país se destina un 0,7% del PIB en I+D mientras que países desarrollados destinan entre 2 y 3 puntos, y países como Corea del Sur más de un 4%[4].
    En definitiva, se ha presentado evidencia que certifica que las preocupaciones frente a las vulnerabilidades del país para afrontar coyunturas económicas adversas para un futuro no son antojadizas. Se solicita una preponderancia y un compromiso del estado para el desarrollo de una política industrial que nos permita, por un lado, visualizar un país más sólido en el largo plazo, y por otro, hacer partícipe a generaciones futuras de la actual bonanza económica basada en recursos  naturales no renovables a través de la inversión en infraestructura y en capital humano.
    En Chile, nos queda un largo camino por recorrer, el cual se ve obstruido por un sistema político exclusivo y poco representativo, que no permite generar los consensos que nos puedan llevar a grandes acuerdos nacionales con perspectivas de largo plazo. 

Eduardo Cerda 
Estudios Nueva Economía

[1] José Antonio Ocampo, “Super-cycles of Commodity prices since the mid-nineteenth centur”, enero 2012. 
[2] Daniel Hojman. 
[3] Informe del Council of Economics Advisers. 
[4]Daniel Hojman, “El Chile que se viene: ideas miradas perspectivas y sueños para el 2030”.

Publicada en El Quinto Poder 

El perdonazo a Johnson's y el llamado riesgo moral

     Hace unos días causó cierto revuelo mediático la condonación por 125 millones de dólares a la multi-tienda Johnson's por conceptos de multas e intereses adeudados al SII. Debería ser una cifra destacable considerando que el perdonazo equivale a diez veces la deuda consolidada de las PyMES en todo el país. Sin embargo, el caso de Johnson's lamentablemente constituye un ejemplo a escala muy pequeña de un problema mucho mayor, pues si consideramos los grandes holdings empresariales, aseguradoras o instituciones financieras como punto de referencia, nos damos cuenta de que son “demasiado grandes para caer”, y que por lo tanto los montos involucrados para un eventual rescate financiero en caso de crisis son gigantescos relativamente al caso previamente mencionado.
   Dado lo anterior, adquiere cada vez más relevancia entender el porqué de las acciones y prácticas irresponsables y especulativas que llevan a cabo los ejecutivos de grandes empresas, y que redundan en desórdenes financieros o incluso en la bancarrota de sus instituciones. Por ende, es pertinente en vista del escenario actual analizar el “riesgo moral” existente en la administración de las grandes organizaciones. El riesgo moral es un concepto económico que describe una situación en la que un individuo, una empresa o un gobierno -aislado de la consecuencia de sus acciones- puede modificar su comportamiento del que habría tenido si hubiese estado expuesto completamente a las consecuencias de sus acciones. Debido a que muchas empresas adquieren la noción de que son, como dirían en Wall Street, too big too fall, sería interesante plantear una eventual correlación positiva entre el tamaño organizacional y los riegos que están dispuestos a asumir sus administradores. En otras palabras, el gerente de una empresa tendería a tomar más riesgo a medida que su empresa crece en tamaño e importancia.
     Volviendo a la situación de Johnson's podemos decir a su favor que los llamados perdonazos tienen una justificación que avala su ejecución, y se explica principalmente en que el costo social y económico de una posible cesación de pagos por parte de las empresas sería superior al monto de rescate, flexibilidad de pagos, o baja de tasas de interés destinadas en su ayuda. El costo social mencionado se relaciona con la cantidad de empleos que otorga la empresa, y el costo económico significa que algunas empresas, sobretodo en el ámbito financiero, están integradas de manera tal en la economía local o global, que no pueden desaparecer ya que destruirían el mercado. Siguiendo la lógica argumentativa planteada anteriormente, parece sensato entonces que el gobierno, en caso de una crisis contribuya a solucionar la situación, dado que el citado financiamiento a las empresas ayudaría a disminuir la probabilidad de ahondar en una crisis aún mayor. No obstante, si analizamos el asunto desde otro punto de vista, nos damos cuenta de que los rescates financieros generan un incentivo a las empresas para no realizar una supervisión y una regulación financiera adecuada de su accionar, es decir, contribuyen a que los administradores ejecuten acciones especulativas en el manejo de sus organizaciones. En otras palabras se puede interpretar como que el gobierno “premia” un comportamiento riesgoso, ya que las prácticas especulativas y muchas veces irresponsables, en un escenario como el actual, no tendrían costos asociados. En definitiva, el resultado es que las empresas ineficientes se mantienen en operación, y se distorsionan los mecanismos de “selección natural” existentes en mercado, que generan una influencia positiva a la evolución de las instituciones y por lo tanto también a la innovación y al crecimiento económico.
     En cuanto al contexto internacional, podemos mencionar que en EEUU el problema del “Riesgo moral” se ha presentado en una magnitud sin precedentes en la pasada crisis subprime. Un pequeño ejemplo podría “hablar por si mismo”. El economista chileno Mandred Max Neef en una conferencia que tuvo lugar en Barcelona reveló una reflexión interesante. Señaló que según estudios de la FAO de las Naciones Unidas se calcula que el hambre esta afectando a 1000 millones de personas y estimaba en 30.000 millones de dolares anuales la superación de esta situación. Por otro lado, el paquete completo del rescate financiero hacia bancos e instituciones financieras alcanzó la suma de 17 trillones de dólares. Por lo tanto mediante una simple división se puede derivar que el monto anteriormente señalado equivale a más de 600 años de un mundo sin hambre.
     Finalmente, de acuerdo a todos lo hechos expuestos y datos señalados queda una reflexión sobre el rol del estado dentro de la sociedad, dado que presenta una relación asimétrica de privilegios hacia ciertas instituciones privadas, motivada solamente por su dimensión y preponderancia en la economía, relegando a las pequeñas y medianas empresas a competir en un escenario mucho más adverso.

Eduardo Cerda
Estudios Nueva Economía

*Publicado en El Quinto Poder

Financierización

     A partir de los años setenta la economía mundial entró en un proceso de crisis estructural que se vio reflejado en el estancamiento de la producción, de la inversión, incremento del desempleo y aumento de la inflación,  lo que de alguna forma estimuló la desorganización de los mercados de materias primas estimulando la posición privilegiada de corporaciones trasnacionales, las nuevas formas financieras especulativas y la liberación de movimientos financieros. Con esta crisis se quebró un modelo de acumulación que durante los años cincuenta y sesenta había tenido un crecimiento alto y relativamente estable: en las economías desarrolladas se pasó de un capitalismo regulado por el Estado - que velaba por un Estado de Bien estar-  a un capitalismo muchísimo mas desregulado donde el Estado empezó a jugar el rol de subsidiario. Esta transformación cualitativa del sistema se produjo por una serie de medidas llamadas “política de ajuste”, que buscaban recuperar el espacio de ganancia perdido. Algunos de estos ajustes fueron:
  • La privatización de muchos servicios ofrecidos por el Estado hasta entonces.
  • Poca regulación activa del Estado en el plano macroeconómico.
  • Reducción del gasto social.
  • Reducción de impuestos a negocios y riqueza individual.
  • Desplazamiento de empleos fijos a temporales (precarización del empleo).
  • El ataque de grandes empresas y Estados a sindicatos.
  • Desregulación del comercio y de las finanzas tanto a nivel nacional como internacional.
  •  Incentivo a la competencia desenfrenada y despiadada

     Con medidas de esta naturaleza empezó una nueva revuelta del capitalismo llamada neoliberalismo[1],  una especie de revolución al sistema fordista imperante durante la primera mitad del siglo XX. Esta nueva ideología tiene sus bases teóricas más claras en los escritos de F. Hayek y M. Friedman.
     Los resultados de estos ajustes y de la restructuración neoliberal, han llevado a grandes cambios en la economía mundial: ampliación de los mercados financieros, presencia significativa de países poco desarrollados, supremacía del dólar, proliferación de agentes , instrumentos  y operaciones financieras, y complejidad de estos, desregulación financiera, interrelación de mercados, incremento en la actividad no crediticia de los bancos comerciales, aumento en el poder de los accionistas en comparación con directivos y trabajadores, la reproducción de la incertidumbre y el crecimiento de la inestabilidad económica. Estas, y más consecuencias, se pueden agrupar en un concepto: la Financiarización económica, concepto que busca explicar la nueva relación entre el sistema financiero y el sistema productivo y, que expone también, cómo el sistema financiero ha pasado a dominar al sistema productivo.
     Tradicionalmente el sistema financiero ha cumplido la función de canalizar los recursos ahorrados de los agentes económicos con superávit,  hacia las empresas que quieren invertir y, hacia los hogares. Si bien este trabajo lo han sostenido en mayor medida los bancos, hoy en día –y cada vez con más fuerza- el sistema financiero es cada vez  más autónomo que antes, creando nuevas instituciones que lo mantienen así: fondos mutuos, mercado de bonos, mercado bursátiles (acciones), mercado de derivados, mercado de seguros entre otros. Este crecimiento cuantitativo también va de la mano con un cambio cualitativo, donde estas instituciones están jugando un papel importante en la toma de decisiones de las empresas productivas. De hecho,  las empresas también han cambiado su naturaleza a consecuencia de la financiarización, dado que los agentes invierten capital en busca de una revalorización en el mercado bursátil donde compran y vende acciones que otorgan derecho de propiedad sobre las empresas,  estas prácticas cortoplacistas han llegado al interior de las empresas para quedarse, es por ello que se preocupan  más sobre la creación de “valor” bursátil - por las presiones de los accionistas- que de las estrategias productivas de mediano y largo plazo, lo que implica que las empresas que se transan en la bolsa han quedado al dominio del sistema financiero.
     La financiarización ha tenido repercusiones importantes en el ámbito empresarial y en la economía global:
  1. Imposición de un referente de rentabilidad por la presión de la competencia.
  2. Sobrevaloración de las acciones como intento de crear “valor” empresarial por encima de cualquier otro objetivo de la empresa.
  3. Centralización del capital (familias más ricas).
  4. Cambio en las estrategias productivas por presión de accionistas.
  5. Creó un volumen de fondos tan alto que sobrepasan las oportunidades de inversión real.
  6. Aumento del riesgo, incertidumbre (en complicidad con las agencias calificadoras de riesgo) y crisis económicas cíclicas provocadas por el sistema financiero: Los 80´, Savings and loans, los 90´, crisis puntocom y año 2000: crisis hipotecas subprime.
     Toda esta nueva restructuración del sistema, que ha llevado al  neoliberalismo, nunca atacó la raíz del problema: los salarios estancados. Con los bajos salarios que existían era imposible que la acumulación y consumo capitalista pudieran  mantener la expansión que se quería llevar a cabo. La única posibilidad para seguir con la expansión era que un grupo de la sociedad gastara más de lo que le ingresaba, vale decir, incrementar el endeudamiento. En cada expansión neoliberal el endeudamiento ha crecido más y más, el sistema solo puede subsistir con un endeudamiento ilimitado. Esto se puede ver empíricamente con la necesidad de burbujas financieras, que la deuda se paga con más deuda, como  los “salvatajes” que  han venido realizando por las nuevas crisis que se avecinan.
     La llegada de este tipo de crisis, producidas por un sistema financiero desregulado, reveló que se trata de crisis sistémicas de una forma particular del capitalismo, el capitalismo neoliberal. No tienen que ser vistas estas crisis como un fenómeno aislado o coyuntural, sino como parte de un largo desarrollo que ha llevado el capitalismo que se ha consolidado gracias a las políticas económicas y monetarias llevadas a cabo por los distintos gobiernos y bancos centrales. Haciendo una analogía a una frase de Marx: la plusvalía es “revolucionaria”, el sistema también.

Francisco Gómez

Estudios Nueva Economía


[1] Chile fue de los primeros países en donde se instauro el modelo y el único donde se pudo aplicar  a cabalidad   por la dictadura de Pinochet y el asesoramiento de los “Chicago Boys”.

*Publicado en Portal Epicentro